Repudiamos la sentencia judicial sobre el caso de la Manada

Desde el Paro Internacional de Mujeres Latinoamérica repudiamos la sentencia judicial sobre el caso de la Manada que ha sido publicada el 26 de abril en Navarra (España). En esta sentencia se declara que la agresión sexual que cinco hombres adultos ejercieron sobre C., una chica de 18 años, en julio de 2016, durante las fiestas de San Fermín, no fue violación sino “abuso”, bajo el argumento de que “no hubo violencia ni intimidación”.

Los hechos  demuestran lo contrario: hubo violencia, intimidación y violación. Tras la fiesta, C. estaba sola y perdida, en una ciudad que no era la suya. Estos cinco hombres, que se autodenominan “la Manada”, porque es el nombre de su grupo de Whatsapp, la ven, se acercan y comienzan a hablarle y luego a andar juntos. En un momento, ella se siente cansada, insegura y se quiere ir, entonces, uno de ellos le da un beso. A continuación, la empujan dentro de un portal de una casa, la desnudan parcialmente, la obligan a hacerle felaciones y la penetran vaginal y analmente, los cinco, varias veces, sin usar preservativo, mientras graban vídeos y se ríen y hacen comentarios sobre ella y sobre “de quién es el turno”. Cuando acaban, se van, los cinco, escalonadamente y uno de ellos le roba el móvil a la chica, que queda sola, en estado de shock, en el portal.

Hoy la violencia que sufrió C. se repite e incrementa, ya que la justicia patriarcal no ha reconocido el daño causado por los agresores, argumentando que C. no se opuso a la agresión, que no se resistió, y que se sometió, por lo que su pasividad se podría entender como consentimiento. Esa justicia patriarcal olvida que no hay consentimiento real cuando son 5 contra 1 y que cuando nos resistimos a los ataques de los agresores nos matan, como le sucedió a Diana Quer o a Nagore Laffage. Y cuando sobrevivimos tenemos que vivir con el terror de encontrarnos en la calle con ellos, como le sucede a la adolescente de Río de Janeiro, que en mayo de 2016 fue violada por 33 hombres. Sus atacantes también divulgaron los videos de la agresión sexual colectiva a través de las redes sociales. Ninguno de ellos está imputado.

Por todos estos motivos y porque sabemos que lo que le pasó a C. nos puede pasar a cualquiera de nosotras, en cualquier parte del mundo decimos, bien alto:

“¡Fue Violación, no abuso! ¡No a la Injusticia Patriarcal!”

Como Paro Internacional de Mujeres de Latinoamérica exigimos que anulen la sentencia, que reanuden el caso y que reconozcan que fue violación y no abuso.

Hermana: ¡Yo te creo! ¡Nosotras, tus hermanas latinoamericanas, te creemos! #YoSiTeCreo

Ilustración: RO Ferrer