Despido post #8M

El 8 de marzo Sara Barni fue a trabajar como todos los días a la Legión de la Buena Voluntad, una institución sin fines de lucro que opera en forma conjunta con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y como se definen en su página web “desarrolla una conducta en favor de las familias”.

Desde hacía ya varios meses la tarea de Sara era repetir por teléfono este discurso para recaudar fondos para la organización: “Mi nombre es Sara, me comunico de la Legión de la Buena Voluntad. ¿Con quién tengo el gusto de hablar? Somos una asociación civil que trabaja a diario con más de cuatrocientos niños en situación de vulnerabilidad y riesgo social. Para ese fin contamos con dos colegios y un centro recreativo donde se brinda apoyo escolar y actividades como capoeira. Por estos motivos es que hacemos un evento solidario que se llama Aromate, que es un show de comidas dulces, saladas y diferentes tipos de Té, con bingo y sorteos, en nuestra sede central de Boedo 1942 y tiene un valor de $300 la entrada. Si no podés venir, podes sumarte igual con un bono solidario de $30, $50 o con lo que puedas. ¿Con que te sumas? ¿Con un bono solidario o viniendo al Aromate? ¿Con qué tarjeta te manejas? ¿De débito o de crédito? Lo único que necesito para que entre tu donación, son los 16 números de adelante y la fecha de vencimiento, no me tenés que dar el código de seguridad ya que somos una entidad de bien público y no es un débito automático mensual. Te pido un mail para poder mandarte información y también tu fecha de nacimiento para que los chicos te llamen para tu cumpleaños.”

Esa tarde del 8M, una vez que culminó su jornada, Sara concurrió a la marcha donde además subió al escenario como representante de Red Viva, ONG que preside. Llamativamente, al día siguiente el 9 de marzo, al terminar la jornada laboral, la coordinadora de su área, le entregó una copia del telegrama de despido, sin motivos ni preaviso. El telegrama original hasta el momento de esta nota no ha llegado. El sábado 10 de marzo, se presentó en su puesto de trabajo, se le negaron tareas, le solicitaron que se retirara y que se considerara despedida, sin más explicaciones. Sara fue la única empleada a la que desvincularon, pese a haber sido efectivizada en su puesto. Ella era beneficiaria del Programa de Inserción Laboral del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Res 45/06 por haber sido víctima de violencia de género. Aparentemente, ese programa también ha concluido. El desempeño laboral de Sara nunca fue objetado por ninguno de sus supervisores, lo que evidencia el carácter discriminatorio de su despido.

La legión de la Buena Voluntad se presenta en su página web como una organización ecuménica con una misión, visión y valores poco claros, ya que no pueden ser identificados con ninguna religión cristiana o con ningún organismo ecuménico de los internacionalmente reconocidos. Tuvieron un comportamiento misógino y discriminatorio hacia Sara, le indicaban cómo debía vestirse, le exigían rezar o sacarse fotografías como si formara parte de la congregación. Sara trabajaba en la ONG la Legión de la Buena Voluntad. Acordate de ese nombre. Por si alguna vez te llaman por teléfono y una voz de mujer te pregunta si querés hacer una donación para esa asociación civil.

Texto: Paola Coler
Fotos:Mariana Moretti